
martes, 20 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
POESIA
POESÍA
TENGO QUE ESCRIBIR UNA POESIA,
PERO NO ME SALE,
PORQUE NO ES DÍA.
YO LA ESCRIBIRÉ SOBRE EL MES DE ABRIL,
QUE ES EL MESESILLO
QUE ME GUSTA A MI.
FLORES Y ANIMALES NACEN EN ABRIL,
LLUVIA, SOL Y NIEVE,
ME HACEN FELIZ
TENGO QUE ESCRIBIR UNA POESIA,
PERO NO ME SALE,
PORQUE NO ES DÍA.
YO LA ESCRIBIRÉ SOBRE EL MES DE ABRIL,
QUE ES EL MESESILLO
QUE ME GUSTA A MI.
FLORES Y ANIMALES NACEN EN ABRIL,
LLUVIA, SOL Y NIEVE,
ME HACEN FELIZ
miércoles, 14 de noviembre de 2012
GAFAS DE SOLIDARIDAD
Hoy
nuestra tutora nos ha hablado de un concurso de relatos sobre las
personas voluntarias. Aunque he oído hablar de ellas, no sé muy bien
quiénes son y qué hacen.
Cuando he
llegado a casa le he preguntado a mi madre. Ella me ha dicho que las
personas voluntarias tienen un gran corazón, que es eso lo que las
diferencian de otras: un gran corazón lleno de amor hacia los demás, los
animales o la naturaleza; un gran corazón para hacer el bien, sin
recibir a cambio ningún pago en dinero.
Además me ha
dicho que son personas corrientes, que no se distinguen de otras por
nada en especial ni llevan escrito en la frente las palabras” soy
voluntario”.
Entonces me han
entrado ganas de conocer a personas así, pero es difícil porque tendría
que ir preguntando a todo el mundo ¿eres voluntario?
Pensando en cómo
hacerlo, he fabricado unas gafas especiales: sus cristales tienen forma
de corazón y son rojos. Cuando me las pongo, funcionan como los rayos
x, pero en vez de ver los huesos rotos, veo el corazón de las personas.
Las probé y comprobé que funcionaban porque el corazoncito de mi perrito
Pinki, se hizo grande con la alegría de verme cuando me acerqué a él.
Me las puse el fin de semana y salí a dar un paseo. Estaba nerviosa. ¿Funcionarían con las personas?
Me crucé con algunas: esa no, ese no, aquel tampoco. Sus corazones son de tamaño normal.
Pero de pronto
¡sí! ¡Un corazón grande y generoso latía con una fuerza maravillosa? Y
yo veía como su interior estaba lleno de imágenes de personas mayores
que vivían en soledad y que sonreían y eran felices cuando aquel
voluntario las visitaba, les hablaba, les leía un rato o las acompañaba a
dar un paseo.
Después de éste,
encontré en una chica otro corazón voluntario: este estaba lleno de
saltos y ladridos de perros, de caricias en las piernas de gatos
abandonados. Esa chica hacia su trabajo voluntario con los animales.
Al final del
paseo, vi un gran corazón lleno de paisajes sucios, de bosques quemados.
Comprendí que esa persona era voluntaria de la naturaleza, que recogía
lo que los demás abandonan o limpiaba los montes destrozados por los
incendios.
Como la
experiencia me gustó, de vez en cuando sigo paseando con mis gafas y me
doy cuenta de que hay muchísimas personas voluntarias que se dedican a
todo lo que te puedas imaginar: se visten de payaso para hacer reír a
los niños tristes, se ponen la bata de médico para curar a los enfermos,
sacan de los escombros a las víctimas de los terremotos, luchan porque
no mueran las ballenas, cuentan los pájaros, limpian las playas y los
campos, recogen firmas para que no destrocen los hielos de los Polos,
reparten comida a los que no tienen nada, dan café caliente y bocadillos
a los mendigos, escuchan a los que tienen penas que contar…
Lo que más me ha
llamado la atención de esto, es que esas personas son como tú o como
yo, normales. Nada en ellas llama la atención, no son como los actores y
actrices del cine o la televisión. No hace falta tener un cuerpo
bonito, ni unos músculos de gimnasio. Cualquiera puede ser voluntario
porque lo único que se necesita es querer serlo y tener un gran corazón
para llenarlo de solidaridad.
Cuando sea mayor, ayudaré a las personas porque me gusta estar entre ellas y no me gusta verlas sufrir.
Quiero tener un corazón grande, generoso y solidario. Quiero ser VOLUNTARIA.
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